Usuario   Contraseña     










 
José Gabriel Larreta
MALÍ...

Fue el día 24 de octubre de 1981.

En Valencia, en la parroquia salesiana de la calle Sagunto, se celebraba una fecha emotiva: la Familia Salesiana nos daba el adiós oficial a la primera expedición misionera de la Inspectoría.

Con Alberto Serrano y Pepe Guillem, éramos tres los voluntarios elegidos.

Estaban nuestras familias, muchos salesianos y salesianas, amigos, alumnos y antiguos alumnos; y destacaba la tez negra del señor Obispo – Jean Marie Cissé – de la diócesis adonde íbamos destinados, Sikaso, en Malí; quiso vivir con nosotros el momento intenso de nuestra entrega al servicio de la Palabra en su tierra; gesto que agradecimos grandemente por el mensaje de fraternidad y apoyo que nos ofrecía.

Tuve la impresión de que había mucha santa envidia entre los presentes y muchos ausentes.

Era la respuesta a la propuesta del Capítulo General del ’79, que invitaba a toda la Congregación a volcarse en ayuda total al continente africano, esperanza de futuro pero tan ignorado de todos. Muchos se habían ofrecido pero pocos fueron los escogidos.



Pensamos en los Apóstoles, en la eficacia del buen ejemplo, en la actitud salesiana



El destino –Malí- me cogió un poco de sorpresa, por eso mismo, por ignorado.

Tuve que enfrentarme a cifras y características: la mayor región del Oeste africano, con millón y cuarto de quilómetros cuadrados; desierta la tercera parte, ocupada por el Sur del desierto de Sahara; casi desierta otra tercera parte, el Sahel; y bastante bueno el resto, por privilegiada situación en tiempo de lluvias y por la presencia del río Níger en cerca de mil quilómetros. Escasa en habitantes, las cifras fluctuaban en torno a los 7-8 millones.

Por la Historia, supe que – allá por los siglos XI a XIV, y aun XVII -.habíasido uno de los grandísimos imperios africanos de todos los tiempos, aunque ahora hacía recordar aquellos versos: "Éstos, Fabio, ay dolor, que ves ahora – campos de soledad, mustios collados, - fueron un tiempo Itálica famosa." Mansa Musa, Emperador, había visitado Egipto llevándose a 60.000 acompañantes y regalando 150 quilos de oro, con lo que hundió la Banca de aquel tiempo.





Ahora Malí era una de las cinco naciones más pobres del mundo.

Antaño, las universidades de Tombuctú y Djenné habían contado hasta 2.500 estudiantes; ahora, escasamente el 30% de la población sabía escribir y leer.

Arduo problema se me hacía también la situación religiosa: más del 80% eran musulmanes; el resto, animistas o religiones tradicionales. Los católicos andaban casi perdidos flotando entre tanto musulman.

Para colmo, casi el 90% vivía de la agricultura; y la agricultura dependía totalmente de la caprichosa estación de lluvias, lo que provocaba frecuentes y mortales sequías.

Ése era el panorama inicial. Luego se presentó el problema de la lengua oficial, el bambara. Agradecidos estuvimos a los seis meses de reclusión en Faladjé, a 500 quilómetros de nuestra parroquia, casi 80 de Bamako, la capital. Luego comprobamos que casi todo el mundo desconocía el francés y solamente usaban lenguas autóctonas.

Otra dificultad fue la dificultad de encontrada en el medio, que no valorabla el trabajo con niños y jóvenes; pero ese era terreno fundamental para nuestro criterio salesiano. El apostolado había seguido la opinión de aquella sociedad; y nuestro estilo encontró ciertas resistencias en el comentario general. Gracias al empeño de nuestro señor Obispo, pudimos salir adelante, pues él siempre apoyó nuestro modo de hacer sabiendo que niños y jóvenes son el futuro de una sociedad.

La gente me pareció honrada en términos generales; muy agradecidos a nuestro esfuerzo y a nuestra presencia; casi heroicos los cristianos en mantener su fe en un entorno muy distinto; y muy necesitados de todo.

A decir verdad, no eran muy halagadores el momento y la misión. Pero pensamos en los Apóstoles, en la eficacia del buen ejemplo, en la actitud salesiana.

Me animó muchísimo saber que la primera estatua religiosa traída a Malí era una estatua de María Auxiliadora en Kita, muchos años atrás, en capilla a Ella dedicada por los Padres Espiritanos.

Ella lo había hecho todo; ésta sería su gran misión en Mali

José Gabriel Larreta


Contactar   |  Aviso Legal   |   Copyright © 2006 SALESIANOS INSPECTORÍA SAN JOSÉ VALENCIA